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[Glee] Horror Show

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Mensaje  Hello Miér Nov 17, 2010 4:07 pm

Primer fic del foro!! Está basado en los previos y la escena filtrada de "Toucha Touch Me" que Trixi y yo hicimos sobre el capitulo de Rocky Horror. La idea es de ambas, el contenido lo he escrito casi todo yo menos algunos trocitos ^^

Básicamente Will/Emma/Carl


***

Horror Show

Acababa de terminar el entrenamiento de las animadoras. Cada una recogía sus cosas mientras despotricaban en susurros contra la entrenadora. No mucho ni demasiado fuerte, porque no valía la pena arriesgarse a que Sue Sylvester las oyera. Entonces… mejor ni pensarlo.

-Venga, Britt –Santana llamó a su mejor amiga desde la puerta, metiéndole prisa- No me gusta estar aquí cuando no hay nadie más, ya lo sabes.

Mochila en el hombro, recorrían los vacios pasillos del McKinley en silencio cuando algo llamó su atención. Alguien cantaba, y no era en la sala de ensayo del Glee Club. Ellos eran los únicos que no les importaba demasiado cantar en voz alta corriendo el peligro de recibir un granizado en la cara.

Ambas intercambiaron una mirada.

Al fin y al cabo no tenían nada mejor que hacer, ¿no? ¿Qué perdían en ir a echar un vistazo? La curiosidad era su punto débil. Ser las reinas de los cotilleos las hacía populares.

Se dieron de la mano y se dejaron guiar por sus fieles oídos.

La escena que descubrieron las sorprendió. No era exactamente lo que esperaban, pero pintaba divertido. Así que se escondieron tras la ventana para espiar. No era la primera vez que lo hacían.

El Sr. Shuester, profesor de español, además del encargado de dirigir el Glee Club, se apoyaba en una de las mesas del aula. Pero no era él el que cantaba, si no la tímida orientadora del McKinley, la Srta. Emma Pillsburry.

I was feeling done in, couldn't win
I'd only ever kissed before.

Brittany abrió la boca sorprendida al captar la indirecta.

-¿Se refiere a…?

-Ahá –asintió.

I thought there's no use getting into heavy petting
It only leads to trouble and bad fatting...


La mano de la pelirroja le acarició el pecho nerviosa.

Ambas se miraron con complicidad. No eran las únicas ni las primeras que pensaban que entre los dos adultos había algo más que una relación de trabajo, incluso antes de que él se divorciara.

Now all I want to know is how to go
I've tasted blood and I want more

La vieron desprenderse de su rebeca y revolverse el pelo con las manos, arrastrando toda su inseguridad fuera.

Las chicas se unieron a la canción a su manera, haciendo de coro:

More, more, more

I'll put up no resistance, I want to stay the distance
I've got an itch to scratch, I need assistance.

Toucha toucha toucha touch me, I wanna be dirty
Thrill me chill me fulfill me
Creature of the night.

Se pegaba y se despegaba de Will a su antojo, mientras él le seguía sin pensar. Se notaba perfectamente que estaba loco por ella, y que era capaz de seguirla al fin del mundo. Emma lo sabía y se aprovechaba de su debilidad. No le costó mucho deshacerse de su chaleco y su camisa. Todo cayó al suelo, y por una vez la misofobia pasó a un segundo plano.

Then if anything shows while you pose
I'll oil you up and rub you down

Down, down, down


La volvieron a acompañar, emocionadas por como la temperatura dentro de la habitación subía más y más.

And that's just one small fraction of the main attraction
I wouldn’t be friendly now and I need action...

Toucha toucha toucha touch me, I wanna be dirty
Thrill me chill me fulfill me
Creature of the night.

Se cogieron de la mano y, decidiendo que ya habían visto suficiente. Ahora correteaban sin miedo por el pasillo. Las otras únicas personas que había estaban demasiado ocupadas como para escucharlas.

Toucha toucha toucha touch me, I wanna be dirty
Thrill me chill me fulfill me
Creature of the night.

No pararon de cantar el estribillo hasta abandonar el instituto con nuevo tema de conversación para el día siguiente.

**

De boca en boca, lo que había sido un momento de debilidad, descontrol, y sobre todo de privacidad, fue convertido en la comidilla de todo el instituto. No había nadie que no supiera que el escritorio de la clase de español había sido ensuciado, y no precisamente de tinta de bolígrafo.

**

-¿Estáis seguras?

Las clases habían acabado y el Glee Club se encontraba en los vestuarios del auditorio donde se probaban su ropa nueva especialmente diseñada para el musical de este año. Hoy iba a ser el ensayo general para ver cómo iba quedando todo montado y el Sr. Shuester había insistido en que tenían que comprobar qué tal se desenvolvían con el disfraz. Si no era lo suficientemente cómodo, tendrían que buscar otro.

-Mercedes, les vimos con nuestros propios ojos –Santana se los señaló como para demostrarle que realmente los tenía-. La Srta. Pillsbury le quitó la camisa de un tirón y el Sr. Shue, por la cara que ponía, estaba a punto de…

Recibió un codazo en las costillas por parte de Tina, haciéndola callar de golpe.

Carl Howell acababa de llegar en ese mismo momento. El atractivo dentista era el actual novio de la Srta. Pillsbury, y le iba a ayudar con los personajes. Necesitaban a alguien que irrumpiese con una moto en medio del escenario, ya que el Sr. Shuester se había negado a que ninguno de sus alumnos menores de edad hiciera tal cosa.

Todos los chicos intercambiaron una mirada significativa y preocupada. ¿Habría oído de lo que estaban hablando? ¿Y si llevaba más tiempo allí escuchándoles a escondida sin que ellos lo supieran? ¿O a lo mejor se había enterado ya por sus propios medios que su novia le había sido infiel y que todo el mundo lo sabía? Puede que tuvieran suerte y no supiera nada porque de lo contrario no se habría presentado, ¿verdad? Lo que si estaba claro es que estaba muy serio.

-¡Dr. Howell! Ha llegado temprano –Quinn rompió el hielo con lo primero que se le ocurrió- ¿Por qué no va a cambiarse mientras llega la Srta. Pillsbury? No debe de tardar mucho.

Carl reaccionó y les sonrió. Tras felicitarles por lo genial que estaban, hizo caso a la sugerencia de Quinn.

Su desaparición del campo visual de los chicos no los tranquilizó. Con un silencioso acuerdo, cambiaron de tema radicalmente.

-¿Dónde está Rachel, Finn? Su falta de egocentrismo brilla por su ausencia –apuntó Kurt mientras retocaba sus nuevas ojeras falsas.

-Tiene una cita con el alergólogo. Cree que tiene alergia a los ácaros y que van a estropearle la voz–explicó Finn con despreocupación, como si pensara que el temor de Rachel no tuviera la menor importancia. Los demás compartían la opinión. Hablaban de Rachel, para ella no había nada más importante- Oh, eso me recuerda que tengo que pedirle al Sr. Shuester una cosa…

**

Let’s do the time warp again
Let’s do the time warp again

Los tres adultos que observaban la actuación se levantaron para aplaudir energéticamente.

-Tienes bien entrenados a los chicos, Will –sonrió Carl mientras le palmeaba la espalda amistosamente, hinchando de orgullo al profesor. Aunque, si te fijabas bien, parecía haber una mota de resentimiento.

-Bueno, esto es todo fruto de su trabajo. Han estado ensayando duro. Pero ahora, es el turno de ver que haces tú. Emma me ha estado contando que no se te de nada mal.

Emma asintió con una sonrisa sin levantar los ojos de su novio. El look motero gamberro de pelo engominado lo hacía más atractivo si podía ser. Era consciente de que no era la única chica de la sala que pensaba así, pero sí la única a la que a Will le molestaba.

-Está bien, aunque no me veo a la altura de los chicos, desgraciadamente –bromeó. Recorrió el pasillo y subió de un salto al escenario. Carl era fan de Rocky Horror desde hacía muchos años, así que no tenía ninguna clase de problema en saber cómo se desarrollar al personaje, la clase de gestos e incluso el tono de la voz en cada verso.

Finalmente resultó ser mejor actor de lo que había dicho.

Una lluvia de aplausos por parte de todas las mujeres le arropó al terminar, aunque él sólo le guiñó un ojo a Emma, la cual se sonrojó al instante. Todavía no se acostumbraba a aquellos gestos de cariño espontáneos.

-¡Vamos a hacer temblar las gradas este año, muchachos! –exclamó Will entusiasmado. Todo iba estupendo. Los chicos estaban muy motivados y se estaban esforzando al máximo por que cada detalle quedara perfecto. Sabía que incluso habían estado ensayando por su cuenta más de lo previsto. Todo aquello de confeccionar su propio vestuario les había parecido también muy divertido aunque no era la primera vez que lo hacían. Sí la primera que tenían que buscar la semejanza con alguien en concreto.
Y, lo más importante de todo para Will era que Emma estaba participando activamente en el proyecto por lo que tenía la excusa perfecta para verla más a menudo. Para él siempre era un auténtico placer. Si de alguien podía tener alguna queja era de ese hombre que se repasaba su tupé al estilo John Travolta y que parecía tener encantado a la pelirroja. ¡Cuánto deseaba poder tener una segunda oportunidad! ¿Cómo había podido tardar tantos años en darse cuenta de lo que tenía a su lado? Ahora esta tarde… o quizás no tanto. Aún no podía quitarse de la cabeza lo que había pasado el día anterior. Todavía sentía sus dedos hundiéndose en su pecho, y el olor de su pelo… Le habría gustado tanto reclamarla suya en aquel mismo momento. Pero ella se había echado atrás y lo entendía. Ahora era de otro.

Volvió la cabeza para observarla y la sorprendió con su mirada en él. Ella le sonrió tímidamente y Will le devolvió el gesto.

-¿Sr. Shue?

-¿Qué ocurre, Finn? –se obligó a sí mismo a dejar sus problemas personales a un lado, sin mucho éxito. Su cabeza todavía vagaba en ellos cuando accedió a interpretar Dammit, Janet para Finn. Al parecer, no terminaba de encontrar el sentimiento que Brad debía expresar en la escena. Había aprovechado que la presión de Rachel no estaba, para sentirse libre de expresar su duda en voz alta.

-Necesito una Janet… ¿Emma? –preguntó a la mujer que se sentaba a su lado.

Di que sí, di que sí, suplicaba en su mente.

-De acuerdo.

¡Bien!

Subieron al escenario y Will le alcanzó el ramo de novia falso que Rachel solía usar para ensayar. Emma se mordía en labio con cierto nerviosismo. No todo los días cantaba en una sala con quince personas más que fijaban sus ojos en ella.

Echó un vistazo a Carl buscando aprobación y confianza, pero no descubrió nada de eso en su mirada. Más bien, parecía estar conteniéndose, algo enfadado… No estaba segura.

Hey, Janet.

Apartó la mirada de su novio y la centró en Will para responderle.

Yes, Brad?

Vislumbró una leve sonrisa en el rostro de Will justo antes de que volviera a meterse en la piel del personaje. Esto último la motivó a ella también para no quedarse mirándole como un pasmarote. Al fin y al cabo, si había aceptado, tenía que hacerlo bien. Por Finn.

I've got something to say.
I really loved the skilful way
You beat the other girls to the bride's bouquet!

La punta de sus mocasines hacía círculos nerviosos en el suelo. Entonces levantó la cabeza para seguir con fuerte confianza.

The river was deep but I swam it, Janet
The future is ours so let's plan it, Janet

Will empezó a caminar por el escenario a grandes zancadas y Emma se apresuró en seguirle, parándose siempre antes de que chocasen.

So please don't tell me to can it, Janet
I've one thing to say and that's
Dammit, Janet, I love you...

La cogió por los hombros, acercándola cuando dijo I love you. La forma en la que las palabras salieron de sus labios la hizo estremecerse entera. Por un momento pensó que iba a basarla de verdad y se asustó. No quería que la besase. Estaba mal. Aunque fuera como Janet y Brad.

Pero no lo hizo.

Internamente sonrió. No había razón para tener malos pensamientos.

The road was long but I ran it, Janet
There's a fire in my heart and you fan it, Janet
If there's one fool for you then I am it, Janet
Now I've one thing to say and that's
Dammit, Janet, I love you...

Corrió hacia él con un “Oh…” de chica enamorada como habría hecho hacía apenas un años y si él le hubiese siquiera insinuado algo así. Los fuertes brazos de Will la alzaron por las caderas. Giraron y la volvió a soltar, para arrodillarse y sacar un imaginario anillo del bolsillo.

Fue sin querer, pero el corazón le dio un vuelco. ¿Cuántas veces había soñado con ese momento? ¿Cuántas veces había imaginado que Will la miraba con sus hermosos ojos y le colocaba un anillo en el dedo mientras ella susurraba emocionada un “Sí, quiero” y justo después la besaba haciendo derretirse cada milímetro de su cuerpo?

Sacudió levemente le cabeza apartando ensoñaciones. Echó una rápida ojeada a Carl, aunque prefirió no haberlo hecho. ¿Por qué estaba tan serio?

Here's a ring to prove that I'm no joker
There's three ways that love can grow
That's good, bad or mediocre
Oh J-A-N-E-T I love you so

El anillo imaginario cayó y tantearon el suelo buscándolo hasta que ella lo encontró y se lo puso. Miró su dedo vacio con falsa admiración.

Oh it's nicer than Betty Munroe had, oh Brad
Now we're engaged and I'm so glad, oh Brad
That you've met Mum and you know Dad, oh Brad
I've one thing to say and that's
Brad I'm mad for you too...

Las palabras se ahogaban en su garganta. La última vez que cantó en voz alta, que cantó frente a él… Se le secaba la boca al notar su mirada fija en ella, una mirada que además también le estaba diciendo que sentía cada una de las frases que había pronunciado.

Notó el calor que desprendían sus mejillas cuando la cogió del brazo y comenzaron a caminar juntos. Bajó la mirada hacia su mano con timidez. ¿Haría ella alguna vez eso? ¿Pasearía de camino al altar del brazo del hombre al que amaba? Siempre había soñado que Will ocupaba ese puesto, ahora, Carl también lo hacía. Se sentía culpable por pensar en dos hombres, pero es que desde que conoció a Carl la vida que había conocido durante los últimos años había dado un giro enorme.

Oh Brad,

Oh... dammit!

I'm mad,

Oh Janet!

For you,

I love you too
There's one thing left to do, and that's

Pese a que se había sentido nerviosa por su cercanía, suspiró de anhelo cuando la soltó y se alejó de ella.

Go see the man who began it, Janet
When we met in his science exam-it, Janet
Made me give you the eye and then panic, Janet
There's one thing to say and that's
Dammit, Janet, I love you...

Dammit, Janet

Oh Brad, I'm mad

Dammit, Janet

Esta vez sí qué su voz no quería contestar. ¿Iba a decirlo? Demasiado ya le había contado de forma indirecta. ¿Sería capaz? Aquellas tres palabras que se habían agolpado tantas veces en su mente cada vez que le veía o que hablaban, y se las había susurrado a su almohada húmeda de lágrimas. No, no podía. Tenía miedo. Miedo a expresar sus sentimientos…

I love you!

Fue a penas un susurro.

Sus manos unidas, pegadas a sus pechos, sus alientos tocándose en el último verso, los labios de Will cayendo sobre los suyos…

Oh, no, no. Aquello era más de lo que podía aguantar. El baile, la canción… no le hacía ninguna gracia, pero siendo el muchacho quien lo había pedido, lo había dejado estar. ¡Pero aquello era completamente innecesario! ¿Cómo se atrevían? ¿Cómo se atrevía ella? A sus espaldas, vale, pero en toda su cara cuanto todos sabían que había estado con el profesor de pacotilla…

-¡Hey, hey, hey! –gritó levantándose de un salto y subiéndose de otro al escenario- ¿Ya os vale, no? –les apartó de un manotazo- ¿Qué pasa, si no me lo restregáis no os quedáis contentos? ¿No tuvisteis suficiente? –los ojos de Emma se ampliaron con horror y deseó hacerse pequeñita.

-C-Carl… y-yo… -empezó a tartamudear.

-¡Podrías habérmelo dicho, Emma! Esta demostración era innecesaria. Creí que eras de otra forma. Lo último que se me ocurrió pensar de ti es que te dejarías tocar por el primero que se te ponga delante –al decir esto último atravesó a Will con la mirada.

La vergüenza momentánea y el arrepentimiento que había sentido los últimos segundos se desvaneció de golpe cuando le oyó decir eso.

-Ni se te ocurra insinuar… -amenazó dando un paso hacia él.

-Estoy en mi pleno derecho en insinuar lo que me parezca conveniente.

-Nunca-Sobre-Emma –recalcó cada palabra con los dientes apretados.

-¿Me los vas a impedir tú acaso, chulo?

Los puños de Will se crispaban del enfado. Nadie, NADIE se metía con su Emma ni insinuaba cosas horribles sobre ella. Era la mujer más maravillosa que había conocido y ningún dentista del tres al cuarto iba a entrar en su vida para ridiculizarla o hacerla sentir mal ni delante de una panda de adolescentes ni en una habitación blindada. Menos aun estando él para evitarlo.

Sabía que aquello no era moral ni estaba bien. Menos aún con quince adolescentes a los que tenía que dar ejemplo, pero en aquel momento nada de eso le importó lo más mínimo cuando golpeó la mandíbula de Carl con el puño.

Emma se llevó las manos a la boca y ahogó un grito horrorizado.

-¡Will! –la ignoró por completo, al igual que el resto de “¡Sr. Shue!”

El otro hombre se tocó la mandíbula dolorido, como si no creyera lo que había hecho. Sus miradas de odio se cruzaron, echando chispas. Otro puño se elevó en el aire esta vez para golpear a Will.

-¡Carl! –gimió Emma retrocediendo varios pasos a la vez que cerraba los ojos para no ver la pelea que se desencadenó a continuación encima del escenario.

Otro puñetazo de vuelta. Cayeron al suelo sujetándose por las solapas. La cabeza de Carl rebotó contra el suelo con un ruido sordo, pero el estómago de Will recibió un vengativo rodillazo, aunque no le evitó en absoluto seguir golpeando a su rival sin descaso.

Desde las butacas, los muchachos se miraron horrorizados. Ninguno había imaginado que podría formarse una escena así. Acordaron en silencio que no debería seguir por lo que saltaron al escenario para separarlos.

Finn tuvo que esquivar un golpe, y a Sam casi le alcanzan, pero al final pudieron separarles. Esto no pudo evitar las miradas de odio que los adultos se seguían dirigiendo. Estaba claro que no estaban destinados a ser amigos.

Se soltaron de los chicos de un tirón aunque estos no se alejaron demasiado por si tenían que intervenir de nuevo.

Carl paseó su mirada por todos los presentes, haciendo especial hincapié en una Emma encogida y asustada, que parecía no terminar de entender qué demonios había ocurrido. Escupió sangre al suelo y se dio la vuelta, perdiéndose entre bastidores mientras se quitaba la chaqueta. Lo último que oyeron de él fue el cuero caer al suelo y un portazo.

Ninguno dijo nada. La tensión aún flotaba en el ambiente.

Tampoco nadie se movió cuando los tacones de Emma se alejaron por el pasillo opuesto al que Carl se había marchado.

Mucho después de que el eco se hubiese extinguido, Will dijo:

-El ensayo ha terminado.

Sin pegas, todos se dieron prisas en cambiarse y desaparecer del auditorio.

**

La joven orientadora sollozaba en la soledad de su despacho de paredes de cristal.

Nunca debió haber accedido a cantar nada con Will. Solo lo había hecho dos veces en su vida y las dos veces había terminado mal. Aunque también debía admitir que las había disfrutado mientras ocurrían. ¡Pero eso era lo de menos! Había estropeado una relación maravillosa con un hombre maravilloso que la quería y se preocupaba con ella. ¡Y todo era su culpa! Sentía que le había herido justo como Will la había herido en ella. Se daba vergüenza repetir errores.

Enterró el rostro entre las manos, agachando la cabeza. Algunos mechones de pelo se mezclaban con sus lágrimas y seguramente se le habría corrido el maquillaje, pero esas preocupaciones quedaban a un lado. Su cabeza estaba puesta en cosas más importantes.

-Oh… -gimió.

Si no le hubiese besado… Si no hubiese accedido a cantar… podría haber practicado con cualquiera de las otras chicas del Glee y nada hubiese pasado.

Era mujer penosa, incapaz de saber mantener un hombre a su lado. Toda su vida esperando al tipo perfecto, alguien que la comprendiera y la hiciera sentir bien sin rechazarla cuando se pusiera difícil con sus problemas. ¡Incluso ayudándola! Era más de lo que pedía. ¿Y qué hacía? No cuidarle. ¿Qué conseguía? Estar sola de nuevo. Porque después de la pelea que habían formado, no querría volver a verla en la vida. Dentro de un par de semanas la habría olvidado, conocería a otra mujer guapa en la consulta y la invitaría a salir. Ella pasaría a ser una más en la lista de sus exs.

Buscó a tientas un paquete de pañuelos en su bolso y sacó uno con el que se limpió las mejillas.

-¡Para ya, Emma! –se regañó a sí misma. Pero igualmente se ignoró y siguió auto compadeciéndose, culpándose por herir a Carl, avergonzada por lo sucedido delante de los chicos y haber estropeado la función de Will. ¿Cómo podía haber hecho todo eso en tan poco tiempo?

**

Tres golpecitos en su puerta la hicieron levantar la cabeza. Una montaña de pañuelos cubría su escritorio. Había parado de llorar hacia un rato, pero no se había movido de allí. Le hizo una señal de que podía pasar mientras los tiraba todos a su papelera.

Se sentó recta en su silla giratoria y esperó a que él fuera quien hablase.

Will se sentó también frente a ella. Tenía el labio roto y un poco hinchado. Se había remangado las mangas de su camisa y se frotaba nervioso las manos.

-Emma, no sé por dónde empezar a disculparme… -susurró.

Ella se miraba las manos que reposaban en su regazo, concentrándose por no llorar de nuevo.

-En ningún momento pretendí que nada de esto pasara. Sé que me he portado como un imbécil desde que estás con Carl, pero es que odio verte en brazos de otro hombre. De todas formas, no debí besarte, Emma. Me dejé llevar... Estábamos tan metidos en nuestros papeles y estabas tan cerca… No pensé –Emma levantó la cabeza para mirarle. Decía la verdad, no cabía duda. Sabía cuando le era completamente sincero y cuando trataba de ocultarle algo. Se mordió el labio incapaz de decir nada, pero él se le adelantó- Tampoco debí pegarle. Siempre le digo a los chicos que con la violencia no se llega a ningún sitio, y yo no les doy ejemplo. Pero se comportó como un imbécil al empezar a hablar de ti de ese modo. No te lo merecías. Tú eres fantástica, Emma. En serio, lo eres –repitió cuando ella negó con la cabeza- No llores, por favor –le dio la vuelta al escritorio para agacharse a su lado. Giró su silla para que quedasen cara a cara y cogió las manos de su regazo- Emma, lo siento, odio hacerte sentir mal. Quiero que seas feliz. Pero, recuerda que no debes dejar nunca que ningún hombre ni ninguna otra persona te trate mal, ¿de acuerdo? –apretó sus manos y cuando ella asintió. Aflojó la fuerza. Una lágrima resbaló por la mejilla de Emma y Will se apresuró en limpiarla con el pulgar. Se levantó y besó su frente- Te quiero –susurró contra su piel. Luego se separó de ella para marcharse, cerrando la puerta tras de sí con suavidad.

Emma cerró los ojos y suspiró, sintiendo aún sus cálidos labios aún sobre ella.

**

Cuatro días después del peor momento en la vida de Emma, viendo pelear a Will quien una vez fue la única persona que ocupaba un lugar en su corazón, contra Carl el hombre con la sonrisa más perfecta y quien cada día ha podido enamorarla; viéndolos atónita agarrándose a golpes queriendo apartarlos aunque eso hubiera sido lo peor. Jamás imagino llegar a verlos como dos desconocidos, como dos animales salvajes a quienes no les importaba nada; solamente ser el ganador de aquella disputa.

Emma no podía pensar en nada más que en aquel momento, la última vez que había visto a Carl, la última vez que había sentido sus brazos alrededor de ella. Emma nunca imagino que llegaría a sentirse tan mal por el… en verdad lo extraña y solo hay una razón para eso; ¿Está enamorada? ¿Se olvidó de Will? Millones de preguntas rondan por su mente. Ella nunca fue una mala persona pero así se siente, haberle hecho daño a Carl como Will se lo hizo a ella; eso jamás podría perdonárselo ni siquiera ha podido darle la cara a Carl por tanta vergüenza.

-¡Basta!- Se dijo ella en un tono muy fuerte y cubriendo con sus manos su rostro.

Limpio sus ojos con un pañuelo, tomo las llaves de su auto y muy decidida salió de casa.

**

Carl estaba entrando a su oficina, retirando sus guates de látex y tirándolos al bote de basura; muy cansado se deja caer en su silla giratoria de cuero negro. Acaba de recibir a su último paciente del día y ya necesita ir a casa para descansar; solo debe revisar los papeles del paciente y es libre. Al estar viéndolos en pocos minutos se queda en blanco, su mente divaga y en un segundo Emma llega a su mente

Él tampoco la había podido olvidar, todo lo que hacía le recordaba a Emma. Habían compartido tanto los últimos meses que la echaba de menos a todas horas. Necesitaba abrazarla, ver su sonrisa. Sólo estar cerca de ella es suficiente para alegrarle la existencia.

Pero estaba dolido. Siempre había pensado que era una chica maravillosa, con sus problemas y sus cosas pero una persona en la que se podía confiar y estar a gusto. Lo último que había esperado de ella era que le engañase de esa forma tan ruin. Se sentía traicionado. Había puesto mucho esfuerzo en ayudarla y hacerla mejorar, y mientras tanto había estado divirtiéndose con el tipo ese. ¿Se habría dado cuenta alguna vez si no hubiese escuchado a los chicos hablar entre ellos? El beso solo había sido la gota que colmaba el vaso. Seguramente ni le habría molestado de no haber sido consciente de su infidelidad. ¿Durante cuánto tiempo había pasado eso? ¿Desde siempre? ¿Él era solo un instrumento para ella?

Se recostó en la silla, observando el techo hasta que sus manos cubren su rostro, respira hondamente intentado reaccionar y olvidar a Emma aunque sea lo más difícil. Un momento más tarde la puerta de cristal suena con dos sumisos toques.

-¡Adelante!- dijo Carl sin dejar su cómoda posición y sus ojos cerrados.

Imaginaba que solamente era Alison su secretaria quien venía a hablarle sobre sus citas de mañana, como todos los días acostumbra a hacerlo para que él estuviese pendiente.

-¿Sí, Alison?

Escuchó el sonido de la puerta cerrarse, sonidos leves de los tacones acercándose a él. Pero… algo estaba mal, Alison no ha dicho nada y esto es algo verdaderamente extraño ya que ella habla hasta por los codos. Muy confuso frunció el ceño, abrió sus ojos y volteó… era ella, estaba justo frente a él. Quedó anonadado, su corazón empezó a acelerar. Él solo quería sonreír y abrazarla pero le era imposible porque de inmediato recordó lo sucedido he intento no verla por mucho más tiempo. Así que decidió mostrarse duro.

-Emma –dijo. No pensaba que ella volviese nunca más por su consulta, al menos por cortesía- Lo siento, ya me voy. Vuelve mañana, aunque ya sabes que tienes los dientes perfectos. Así que mejor, no vuelvas nunca.

Ella jugaba nerviosamente con el asa de su bolso, y tuvo que hacer un gran esfuerzo porque su rostro no reflejara el dolor que le había causado esas palabras.

-E-en realidad, venía a h-hablar –estaba nerviosa. Cuando estaba nerviosa siempre tartamudeaba. Se aclaró la garganta para volver su voz firme- Sobre el otro día.

-De acuerdo –asintió Carl sobre una silla- Soy todo oídos.

La pelirroja cogió aire, armando valor. Si existía alguna cosa que Sue Sylvester pudiera haber dicho y que Emma estuviese de acuerdo, aunque fuera en el fondo de su mente, era que temía los enfrentamientos. Pero había decidido que era hora de defenderse a sí misma.

-Carl, yo… si vas a romper conmigo quiero tener clara las razones. Puede que no debiese besar a Will durante Dammit Janet, pero era solo una actuación. Les mostrábamos a los chicos qué hacer. Quizá no fuese correcto, así que si es por eso, te pido disculpas.

Carl se pasó la mano por el rostro.

-No te hagas la tonta conmigo, Emma.

-¿Perdona?

-Sabes perfectamente de lo que estoy hablando. Ese beso era solo una menudencia. Lo que no sabía es que encima tuvieseis el descaro de refregármelo en mis propias narices. No soy tan tonto como te has creído que soy.

La mandíbula de Emma había caído de sorpresa por lo que estaba insinuando.

-N-no te entiendo.

Puso los ojos en blanco.

-Que sé que estás con Shuester y que no sois solo amigos. Sé que habéis tenido encuentros divertidos, además, en el mismo instituto. ¿No os da vergüenza? –preguntó asombrado.

-¡No! –Emma se tapó la boca con la mano, horrorizada y con los ojos enormemente abiertos- ¿Quién te ha dicho eso?

-¿Así que no lo niegas? –suspiró.

-¡Es mentira, Carl! Me gustas mucho y te quiero. No sería capaz de engañarte y por supuesto no estoy con Will y ni he tenido con él ningún tipo de relaciones –se sonrojó en esa parte, principalmente porque no había tenido ninguna con nadie. Aunque… una vez estuvo cerca con Will y aquel día cantando Toucha Touch Me… ¡Oh, eso era! Alguien les debió ver mientras cantaba y habían confundido cosas que no eran. Tierra, trágame, pensó- ¡Carl, no es lo que te piensas! Solo cantábamos… como el otro día con los chicos… -casi suplicó por que la creyera.

-Oh, así que igual, ¿eh? Entonces ya sé por dónde va la cosa –suspiró yendo a recoger su chaqueta. No la miró cuando pasó por su lado, pero sí le dijo una cosa- No quiero volver a verte más, Emma.

La lágrima que había intentado guardar desde que valientemente entró por la puerta cayó con su última afirmación. Él realmente le importaba. Si aquella relación hubiese tenido que acabar alguna vez, esa no era la manera que a ella le hubiese gustado.

**

Fue un golpe duro para Emma. Las palabras de Carl la golpeaban con fuerza cada vez que tenía un momento de tranquilidad. “No quiero volver a verte más, Emma.”

No era ni mucho menos la primera vez que un hombre la dejaba. Al principio solía ir bien, pero cuando se iban dando cuenta de la importancia de su problema, se apresuraban de desprenderse de ella. Incluso con Will había sido algo parecido. Si ella no hubiese sido tan especial, quizá siguiesen juntos. Pero no fue así y por eso conoció a Carl. Fue ilusa al creer que con él iba a ser diferente. Al contrario que los demás hombres, no la rechazó por ser excesivamente limpia, si no por creerla una sucia.

¡Oh, qué vergüenza! Y no era el único que pensaba así. Ahora se daba cuenta que todos la miraban igual.

Will entró en la sala de profesores.

Bajó la mirada esperando que no la viese. Tampoco era capaz de mirarle a él a la cara. No es que le culpase de nada ni estuviese enfadada. Simplemente, era difícil mirarle y no verle de nuevo peleándose a golpes por ella.

-¡Hola! –saludó sentándose a su lado. Emma levantó un momento los ojos de su sándwich para responderle:

-Hola.

Will se lamió la herida del labio mientras sacaba su almuerzo para comer juntos en silencio. De vez en cuando la observaba por el rabillo del ojo. Podía notárselo en los gestos, en la mirada. Estaba triste, y no le gustaba verla así. Sentía que era su culpa. Una cosa era haber echado a perder la relación entre ambos, y otra muy distinta la suya con Carl. Es cierto que hacía una semana había estado loco por apartar al dentista de ella, pero no había conseguido las consecuencias que deseaba.

Por fin se había dado cuenta que quererla no significaba solamente poder envolverla en sus brazos y acariciarle el pelo. Iba más allá. Y estaba dispuesto a demostrarlo.

-¿A dónde vas, Will? –preguntó cuando se levantó abandonando su almuerzo a medio comer.

-Tengo una cosa que hacer –explicó lamiéndose nuevamente el labio. Se había acostumbrado a hacer eso porque le recordaba a ella- Te veré luego.

**

No estaba seguro de cómo había terminado convenciendo a Carl. Seguramente porque estaba deseoso de creer sus palabras. Eso le hizo ganar un punto a favor. Significaba que en el fondo no terminaba de creer las mentiras que había formado sobre Emma y que sinceramente deseaba volver juntos tanto como ella.

Para Will fue duro hacer esto. ¿En qué momento se había decidido en entregarle la mujer que amaba a otro hombre? En el mismo momento en el que decidió que realmente la amaba y deseaba más su felicidad que la de él mismo. ¿Acaso no consistía el amor en eso? Ahora mejor que nunca entendía como se había sentido ella cuando había estado casado con Terri. Emma nunca se había interpuesto, es más, siempre le había aconsejado desinteresadamente cuando le había pedido ayuda casi desesperadamente. Así que, iba a ser un caballero y esperar a que llegase su oportunidad. Por supuesto, esto no quería decir en absoluto que abandonaba la lucha. Nunca se rendiría. Un día, ella volvería a sus brazos, o si no… si no iba a extrañarla para siempre.

La observó alejarse de la mano de su mayor enemigo, sonriendo de nuevo. Sus figuras recortadas por el sol caído de la tarde.

El corazón de Will sangraba por dentro, pero se ordenó ser fuerte. Ella se volvió y sus miradas se encontraron.

Emma…

Le devolvió la sonrisa que le dirigía y le guiñó un ojo, dándole ánimos para luchar por su felicidad.

Y más te vale que lo seas, Emma, porque eso sería lo único por lo que este dolor vale la pena.

Se preguntó que si lo sabría, pero se respondió a si mismo que no. No, ella nunca sabría que sólo él era la razón por la que su suave risa volvía a manar de su garganta. Pero estaba bien.

Emma regresó la mirada de nuevo hacia su novio cuando este la besó en la mejilla.

Will suspiró, viéndola alejarse y deseando ver amanecer el día que ella volviese.

In the back row at the late night double feature picture show.
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